-PRIVATIZACIÓN
DE TABACALERA
En 1991, el Parlamento Español
aprueba el Programa de Convergencia con la Comisión Europea. Este programa
lleva consigo la privatización de algunas empresas públicas, y una de ellas es
Tabacalera. Muchos fueron los rumores durante los siguientes años sobre las
ofertas que estaría recibiendo el Estado y la forma en la que el mismo llevaría
a cabo este proceso de privatización.
Finalizando este mismo año, se
puede decir que comienza en sí el proceso de venta de Tabacalera. La Sociedad
Estatal de Participaciones Patrimoniales (SEPPa) informó por carta a diez
bancos de inversión. La finalidad de esta acción es elegir asesor para el
proceso de privatización por el que el Estado dejará de tener el 52% de las
acciones de la compañía. Tres semanas después, la SEPPa toma la decisión y
nombra asesor a Salomón Brothers, banco de inversión de Wall Street en ese
momento y una sociedad con casi un siglo de historia. La función de Salomón
Brothers se limitaba a asesorar a la SEPPa en la preparación del proceso de
privatización, en las cuestiones relacionadas durante la misma y por último, en
la ejecución de la Oferta Pública de Venta (OPV).
Una vez la SEPPa cerró la
contratación de las labores de asesoramiento, nombró a cuatro bancos encargados
de coordinar el proceso que cada vez era más una realidad, los elegidos fueron
Argentaria (banco estatal español que también se privatizó tras la aprobación
del Programa de Convergencia con la Comisión Europea y pasó a formar parte del
BBV), el BBV (Banco Bilbao Vizcaya), el BCH (Banco Central Hispano) y Merril
Lynch (compañía financiera norteamericana casi centenaria que se dedica a la
administración de inversiones, a la inversión bancaria y a los servicios
financieros en general, actualmente pertenece al Banco de América tras la pifia
de las hipotecas subprime).
El Estado en este momento
anuncia que espera recaudar 275.000 millones de las antiguas pesetas con la
venta de 19.280.935 acciones en las que se divide el 52,4% del capital de
Tabacalera que permanece en manos del Estado.
El 13 de abril de 1998 se da el
pistoletazo de salida para la solicitud de adquisición de acciones de
Tabacalera. Estas acciones deberán poseer una valor entre 200.000 pesetas y 10
millones. Los inversores disponen de 14 días, hasta el 27, para realizar sus
solicitudes. La demanda se desborda y llegó a multiplicar por 13,6 el valor de
la oferta, tanto instituciones como inversores minoristas colapsan las
peticiones, también la plantilla de Tabacalera apuesta fuertemente por la
compra de acciones, concretamente el 40,5% quieren ser nuevos inversores.
Después de 14 intensos días, y tras es descenso de La Bolsa en los últimos
días, lo que produce un descenso de los beneficios para el Estado, el panorama
queda configurado de la siguiente manera:
·
El
Estado percibe un total de 304.000 millones de pesetas, por la venta de un
total de 95 millones de acciones.
·
66,2
millones de acciones son para inversores minoritarios, con un precio por acción
de 3.282 pesetas, que tras la aplicación del descuento del 3% se quedó en 3.183
pesetas. En esta cantidad, se incluyen 1,25 millones de acciones que abarcan
los empleados de la empresa.
·
20,1
millones de acciones fueron para instituciones a un precio de 3.205 pesetas por
acción.
·
Los 8,7
millones de acciones restantes fueron para los llamados “colocadores”, que son
las entidades que coordinaron el proceso y que ya citamos anteriormente. El
precio por acción para estos fue también de 3.205 pesetas.
Es preciso aclarar que los porcentajes de
acciones destinados a cada grupo ya estaban fijados con antelación, aunque en
pleno proceso se tuvo de mover una pequeña parte de las instituciones hacia los
minoristas por la fuerte demanda que había en este sector.
-FUSIÓN CON SEITA
El primer gran acercamiento
entre estos dos antiguos monopolios estatales fue en el año 1997, cuando
formaron una alianza por la cual acordaron la explotación conjunta de algunos
mercados internacionales con la compra de empresas públicas tras procesos de
privatización o de empresas privadas relacionadas con el sector del tabaco.
Tabacalera se había convertido en líder mundial del mercado de cigarros tras
sus adquisiciones en Norteamérica y Latinoamérica y había crecido enormemente
en el sector de la distribución con la compra de acciones de Aldeasa y de
Midesa. Seita le aportaba un mejor acceso al mercado de cigarrillos y a dos
territorios inéditos para Tabacalera, el asiático y el africano. También
firmaron un contrato de exclusividad por el cual uno se quedaba en su país con
las marcas del otro.
El 6 de octubre de 1999 se firma
la fusión entre la ya privatizada Tabacalera y Seita, antigua empresa estatal
francesa que había sido privatizada en 1995. Esto supone el nacimiento de
Altadis (Alianza Tabaquera de Distribución), empresa que tendrá su sede en
Madrid. La operación se hará con un intercambio equivalente de 19 acciones de
Tabacalera por 6 de Seita. El organigrama de la nueva sociedad mantendrá a los
dos presidentes: César Alierta y Dominique Comolli. El primero se encargará del
área de los puros y de la distribución, mientras que el segundo cubrirá el área
de los cigarrillos. Se concreta también que Tabacalera será la que realice una
oferta pública de adquisición de acciones (OPA) sobre la tabaquera francesa,
que se iniciará quince días después y se cerrará antes del término de año con
éxito. Los accionistas de ambas compañías aprueban la fusión y la cotización de
Altadis es aceptada en la Bolsa de París. Altadis mantendrá el monopolio en los
48.900 estancos que existen entre los dos países.
Tras esta fusión, Altadis se convierte en
una de las mayores empresas de producción de tabaco y la empresa líder en
España. Sus distintas líneas de negocio son: cigarrillos, cigarros puros y
logística. En la primera ocupará un lugar privilegiado en el mercado de
cigarrillos en Europa occidental, en los segundo se convierte en la empresa
líder a nivel mundial, y en la tercera en uno de los principales operadores
logísticos del sur de Europa.
-ABSORCIÓN POR
IMPERIAL TOBACCO
Imperial Tobacco se
había convertido tras la adquisición de Reemtsma en una de mayores empresas del
sector del tabaco y tenía planes muy ambiciosos para competir de tú a tú con
las otras tres grandes: BAT, JTI y Phillip Morris.
Por
su parte, Altadis se iba manteniendo con las inversiones internacionales que
fuimos repasando anteriormente para seguir con su cuota de mercado en el sector
del tabaco, basándose sobre todo en los cigarros puros, ya que en los
cigarrillos sus ventas y sus beneficios iban cayendo poco a poco.
Imperial
lanzó la primera oferta a Altadis en marzo del 2007, motivada por la reciente
adquisición de Gallagher por parte de Japan Tobacco Internacional la empresa
británica ofreció 11.525 millones de euros, que sería la cantidad resultante de
la OPA que pretendía lanzar Imperial de 45 euros por acción. Esta oferta no le
convenció a Altadis y la rechazó alegando que no reflejaba el valor estratégico
de la compañía y sus perspectivas de crecimiento futuras´al mismo tiempo que
tasó el valor de la acción en 53 euros. Entre tanto rio revuelto, intentó
pescar Phillip Morris ofreciedo a Altadis asociarse con ellos para hacerse con
Imperial Tabacco. Altadis ni siquiera valoró la oferta, ya que los niveles de
endeudamiento que necesitaba para afrontar la operación no eran asumibles para
la empresa.
Finalmente,
Altadis accede a negociar con Imperial aunque las posturas están muy alejadas
aún. El mercado mundial del tabaco se asemeja cada vez más a una partida de
ajedrez en esas fechas, y todos se lo piensan muy bien antes de mover ficha.
Altadis
e Imperial van teniendo cada vez más claro que su supervivencia en el sector
pasa por el entendimiento entre ambos y con esa actitud acuden a las
negociaciones, después de que Imperial hubiera descartada una OPA hostil.
Con
ese panorama, Imperial lanzó su segunda oferta, esperando que fuese la
definitiva, esa oferta era de 47 euros por accion, dos más que la primera
oferta. Con ella, el total de la operación ascendería a 12.037 millones de
euros. Altadis rechazó nuevamente la oferta argumentando que era insufieciente.
La relación entre ambas empresas se vuelve a tensar e Imperial Tobacco pide más
información contable a Altadis para estudiar un aumento de la oferta.
Será
la tercera oferta la definitiva, y será la siguiente: en julio de 2007, el
grupo británico Imperial Tobacco lanza un OPA a Altadis por el 100% de sus
acciones, cuyo valor asciende a 50 euros por acción, alcanzando un total de
12.600 millones de euros. También asumira la deuda de 3.600 millones de euros
que contrae Altadis en ese momento, con lo que la oferta responde por un total
de 16.200 millones de euros. Imperial venderá activos de Altadis por un total
650 millones y realizará una ampliación de capital, todo ello para poder
afrontar esta gran operación. Tras una aceptación casi unánime de sus
accionistas, Imperial Tobacco se hace finalmente con el control del95,81% del
capital de Altadis.
La
sede del negocio de los cigarros y de la logística permanecerá en Madrid,
mientras que la de los cigarrillos se trasladará a las islas. Imperial Tobacco
se consolida como la cuarta tabaquera mundial, muy cerca de las tres que le
preceden.
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