Del monopólio al oligopolio del tabaco
“En
toda gran compañía llega un punto en que la cuota de mercado se
estanca y pasado ese punto, puede ser muy costoso en comparación a
los retornos seguir desarrollando el mercado. Si la empresa no se
diversifica, esta deberá contentarse con el crecimiento de la
economía en la que se encuentre, pero el sistema capitalista hace
imperativo crecer más que esto. Este crecimiento puede lograrse vía
introducción de nuevos productos, a través de la investigación o
la adquisición de nuevas compañías La inversión extranjera es una
tercera forma de crecer normalmente más barata, más rentable y
siempre glamurosa”
TEXTO
ADAPTADO DEL COMITÉ DE FINANZAS DE LOS ESTADOS UNIDOS
En
1979 había 7 transnacionales que sumaban menos del 39 % de la cuota
mundial del tabaco, el resto del mercado estaba dominado por
diferentes monopolios nacionales que impedían el crecimiento de
estas empresas .
Durante
los años 60 y 70 la mayoría de estas empresas crecieron a través
de compras de empresas no públicas más pequeñas y sobretodo a
través de diversificación en la cartera de productos, en especial
aunque no únicamente se centraron en el sector
alimenticio (Clairmonte F. 1979). Es una opción lógica pues a fin de
cuentas el tabaco es una planta.
Bajo
el pretexto y la defensa del libre mercado muchos de estos
monopolios estatales fueron liberalizados, y posteriormente comprados
por estos grupos empresariales.
Curiosamente,
existe una relación directa entre el consumo del tabaco y el grado
de liberalización del mercado que afecta en mayor medida a los
países con una renta per cápita más baja y disminuye a medida que
aumenta la renta per cápita (Taylor, Cholupka , Guindon, Coubert,
2000).
Todas
las transnacionales del tabaco provienen de países con una renta
per cápita alta por lo que una bajada en las barreras de entrada ya
sean arancelarias o no tiene un impacto poco significativo en el
consumo, pero la liberalización en los países con una renta más
baja, los cuales tradicionalmente tenían monopolios estatales del
tabaco, hace que el consumo del tabaco aumente de manera
significativa.
A
través de compras de monopolios nacionales estas empresas han ido
creciendo y afianzándose como fuerzas hegemónicas con poder sobre
todos los eslabones de la cadena de valor añadido.
A día
de hoy, el mercado mundial del tabaco esta dominado por 5 compañías
que copan más del 80% de la cuota de mercado mundial del tabaco.
Estas
compañias , son la Corporación Nacional China del Tabaco, que es un
monopolio estatal, Philip Morris, British American Tobacco, Japan
Tobacco International y Imperial Tobacco. (Ver tabla I).
En el
caso de España, y tal como observamos en el gráfico 2, más del 90%
del total de ventas de tabaco está concentrado en solo tres
conglomerados BAT, Philip Morris y Imperial Tobacco (a la que
pertenece Altadis) con cuotas de mercado muy similares de alrededor
del 30%.
Tabla II: elaboración propia a partir de datos de CNMT
Según datos que ofrece BAT la proporción es algo diferente pues separa Japan Tobacco International + Gallaher de BAT, pero hay una relación tan estrecha entre ambas empresas que nosotros lo hemos considerado el mismo bloque. según BAT la cuota de mercado por bloques sería la que se observa en la siguiente tabla (Tabla III):
|
Compañía
|
Cuota
2011
|
|---|---|
|
Altadis
+ Imperial Tobacco
|
0,33
|
|
Philip
Morris
|
0,31
|
|
Japan
Tobacco + Gallaher
|
0,21
|
|
British
American Tobacco
|
0,12
|
|
Otros
|
0,03
|
Tabla III: Fuente Página oficial de British American Tobacco España
Sin duda el resultado es muy similar en ambos casos ,pues si se suma el porcentaje de BAT al de JTI tenemos una cuota de mercado de alrededor de el 33%
Cierto es que desde una perspectiva económica,para el consumidor, es mejor un oligopolio que un monopolio (siempre que no haya pacto de precios ni carteles cosa que aunque prohibida no parce que pase), y que para los miembros del estado en que se ha pasado de un monopolio a un oligopolio su bienestar se ve incrementado, pero a la vista de los resultados, y desde una perspectiva global haría falta hacernos la pregunta de si se ha mejorado el bienestar de los consumidores o por el contrario ha disminuido pues al final, el beneficio de los monopolios estatales revertía en el bienestar de los residentes del país mientras que en el caso del oligopolio, los beneficios extraordinarios de estas empresas no lo hacen.
Además,
el caso del tabaco, es del todo especial, pues debería considerarse
si realmente es más ventajoso para la sociedad una mayor producción
y un menor precio del producto o quizás todo lo contrario.
Es un
hecho comprobado que las políticas que mayor incidencia tienen sobre
el consumo de tabaco son aquellas que afectan sobre el precio. El
precio del tabaco en la mayoría de economías desarrolladas no ha
dejado de subir en las ultimas décadas debido a los aumentos en los
impuestos especiales de las labores del tabaco acordado en la
convención del marco de trabajo del control del tabaco de la
Organización Mundial de la Salud (WHO FCTC por sus siglas en
inglés). Por lo que hay que preguntarnos otra vez ¿Han sido las
políticas adoptadas las más favorables desde una perspectiva
social? ¿Han favorecido a un mayor bienestar del consumidor, del
productor o del Estado?¿Es lógico liberalizar un sector para acto
seguido intervenirlo en todo lo posible?

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